Las niñas y mujeres víctimas de matrimonios infantiles; necesitan ayuda inmediata, para vivir una vida digna y feliz; libre de toda forma de violencia y para el goce de sus derechos fundamentales.
En un 85%, de estas crueles prácticas, son madres prematuras. Lo que obstaculizará cualquier forma de empoderamiento, que garantice una vida digna a ella y a su/s hij@s. Es primordial garantizar el vínculo con su/s hijos/as en contexto digno, donde sus derechos humanos sean garantizados.
El acceso a la educación es un derecho, vital en el Ser Humano; es una forma de empoderamiento, que se refleja en la Protección de las Infancias; en la prevención de la violencia de género y en sociedades mas justas y felices.
Una niña víctima de un Matrimonio Infantil Forzado, está sola.
Sin familia y sin Estado.
No tiene Protección de quienes están obligados a dársela. Tampoco Ayuda.
La familia es el principal obstáculo, en la prevención y ayuda a las víctimas.
Siempre es una familia disfuncional y un 85% de los casos, provienen de contextos precarios, sin educación, con estereotipos rígidos y arcaicos y constructos culturales de opresión.
En éstos, los MUITF, son naturalizados.
Los peligros para la niña y mujer son exponenciales, porque es víctima de violencia familiar sistémica, como de violencia de género; antes y después. El matrimonio infantil, impacta y detiene su desarrollo. Afecta su salud integral. También su educación y sus capacidades potenciales de empoderamiento.
Los embarazos prematuros, están vinculados de forma directa, a los matrimonios infantiles. El cuerpo de una niña menor de 18 años, no está preparado para un embarazo y parto.
Su vida corre peligro.
No solo impacta de forma drástica en su crecimiento y desarrollo; también en su desarrollo emocional, en su autoestima y obstaculiza e impide las posibilidades de acceso a la educación y a una vida digna y feliz.
Están vinculados con trata de personas, esclavitud, corrupción de menores; violencia sexual; embarazos no deseados y con diferentes formas de violencias, crónicas y solapadas.
Los matrimonios infantiles, son forzados. No se fundan en un vínculo de amor. Las víctimas son abandonadas, o no cuentan con los medios para salir de este vínculo y el porcentaje de caer en un nuevo vínculo de violencia de género, se eleva; generando un círculo de violencias crónicas y solapadas que afectarán su capacidad de resiliencia y su autoestima.
Madres solas, sin familia y sin Estado, son víctimas del flagelo de la cronificación de la pobreza.
Los índices de suicidio se elevan, al no encontrar oportunidades para resignificarse y reconstruir sus vidas.